A lo largo de la historia; desde que sus primeros seguidores, que se llamaron cristianos, fueron enviados a la muerte en el coliseo romano, hasta tiempos más cercanos en los que gentes como Oscar Arnulfo Romero o Ignacio Ellacuría y sus hermanos jesuitas fueron asesinados por defender este mensaje; miles de personas han sido entregadas al martirio por defender un estilo de vida donde el respeto al que piensa lo mismo y al que piensa distinto, el respeto al que cree lo mismo y al que cree distinto, la atención al que sufre y al desfavorecido, y en definitiva el amor al semejante y al diferente sean señas de identidad de la persona.
Desde hace pocos años parece que esta violencia está viviendo un recrudecimiento y un auge desmesurado. Miles de hermanos y hermanas nuestros, de cualquier edad, creencia y condición están siendo vejados, torturados y masacrados por seguidores de ideologías fanáticas, sectarias, y bárbaras por el hecho de declararse cristianos o musulmanes de buena fe o simplemente por disentir de esas ideas fundamentalistas. Países como Nigeria, Kenia, Mali, Etiopía, Somalia, Siria, Irak, etc son fuente frecuente de noticias en este sentido sin que, al menos aparentemente, no pasen de tener una relevancia escasa por no decir prácticamente nula en los medios de comunicación social.
Desde CVX Arrupe, comunidad de vida cristiana, nos sentimos interpelados por estos hechos. Transmitimos al conjunto de CVX España, a nuestra diócesis y al conjunto de la sociedad nuestra oración, solidaridad y apoyo para con estos hermanos y hermanas nuestros y hacemos una nueva llamada a nuestras autoridades para que dejen de mirar para otro lado y tomen las acciones pertinentes en defensa de estas personas.