28 abril 2016

Artículo en entreParéntesis: “Lesbos, capital de Europa”

Fernando Vidal, de CVX-Galilea, vuelve a analizar la situación de los refugiados en Europa, pero esta vez con el ejemplo de la admirable solidaridad de los vecinos de Lesbos y su tradición histórica de ayuda a los perseguidos.

Lesbos es la capital de Europa. Salvaron a los armenios en 1922 y a todos sus judíos en 1944. Ahora, los vecinos enseñan con su propia vida cuál es el alma de Europa a todo el continente. Los vecinos de Lesbos se merecen el premio Nobel de la Paz al que han sido nominados en 2016. Nos han hecho comprender una nueva idea de los Héroes Griegos: héroe es el que ama. Se han convertido en símbolo de solidaridad y dignidad para el planeta y, especialmente, para toda Europa. Toda la vieja isla se ha convertido en una abuela que nos tiene que enseñar no sólo a ayudar sino incluso a vivir. Ahora asombran al mundo por su solidaridad con los refugiados de Medio Oriente pero ya la habían demostrado durante el terrible siglo XX a favor de armenios en 1922 y judíos en 1944. Lesbos no es un milagro de hoy sino que tiene una fuerte tradición de solidaridad con los perseguidos y es ejemplo de lo mejor de Europa. Lesbos es la Abuela de Europa.

Lesbos es un manto de 11 millones de olivos alrededor del monte Olimpo, sede de los viejos dioses griegos. Su forma se dice que es la de un ángel volando en medio del Mediterráneo y hoy es el ángel de Europa. Ya era un lugar en la Odisea y, como entonces, sus habitantes siguen subsistiendo principalmente gracias a los frutos del olivo, el árbol de la paz. En la isla saben de paz desde sus remotos orígenes pero también saben desde hace siglos, dolorosamente, de violencia. Allí vivió la poeta Safo pero también nació el pirata Barbarroja.

Solidaridad con los armenios en 1922
Los viejos dioses parecen haber bajado del Olimpo para atender a los miles de refugiados que llegan de la guerra. Siempre la misma guerra, la de los hombres. Pero no es la primera vez que bajan. En otoño de 1922 –tercer año de la guerra greco-turca- los turcos saquearon e incendiaron Smyrna tras vencer a la armada griega. Cientos de miles de griegos y armenios salieron huyendo hacinados en botes precarios y miles llegaron a la isla de Lesbos donde fueron acogidos (Niarchos, 2015). Muchos de ellos quedaron para siempre. Como el mundo quiso olvidar el genocidio turco de los armenios, también Lesbos fue olvidada.

Solidaridad con los judíos en 1944
Cuando en la primavera de 1944 los Nazis llegaron a Lesbos para detener a sus judíos y deportarlos a Auschwitz, el comandante de la SS llamó al obispo Chrysostomos y al alcalde Carrer y les dio 24 horas para entregarle a todos. Cuando al día siguiente el comandante abrió la lista que ellos le dieron, sólo halló dos nombres escritos: el del obispo y el alcalde. “Si detienes a alguien, iremos con él y compartiremos su destino”, le advirtieron. A la vez, el obispo y el alcalde habían avisado a la comunidad judía y todos fueron escondidos en las aldeas, granjas y hogares de los cristianos haciéndolos pasar por miembros de sus propias familias. La SS pidió instrucciones a Berlín y Himmler ordenó buscar y presionar. Pero en los meses siguientes ningún judío de Lesbos fue delatado y como consecuencia ni un solo judío fue deportado durante la II Guerra Mundial (Eptakili, 2014).

Lesbos, capital de Europa en 2016
Lesbos se ha ganado de nuevo un lugar como símbolo de nuestro siglo en la historia: son 90.000 habitantes pero han visto llegar a su isla 450.000 refugiados ya sólo en 2015. Desde 2014, por cada habitante de Lesbos han llegado a la isla 6 refugiados. La comunidad de la isla se ha visto absolutamente sobrepasada aunque ya desde 2000 llevaba siendo puerta de Europa con una afluencia diaria de 2.000-5.000 refugiados. Un solo dato da idea de la precariedad: sólo tenía dos ambulancias y eso en verano, cuando la población crece por los turistas. La solidaridad de los vecinos de Lesbos se multiplica en numerosas historias pero podemos representarlas en cuatro de ellas.

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