17 diciembre 2016

Balance de tres años de presidente de CVX Arrupe Elkartea

Con esta pequeña carta quiero contaros mi experiencia en estos tres años de consejo. Son varias las vivencias. Allá voy:
 
Lo primero de todo, agradecer a quien en un primer momento me propuso como presidente. Todavía recuerdo la llamada en la que me lo proponía Nacho. Creo que fue una decisión fácil. Tuvimos que decir no a otras propuestas parroquiales que estaban encima de la mesa en ese momento, pero merecía la pena. Era el momento adecuado. Empezaba a soñar en la comunidad.
 
El agradecimiento lo continúo por mi familia, Bego, Lucas y Henar. Cuánto tiempo invertido en la comunidad, cuántos encuentros con los niños, cuántas charlas por la noche, cuántas reuniones… Fue un compromiso llevado entre toda la familia… y ya se ha pasado. Rápido. Por lo menos para mí… Yo pensaba: “Salgo del consejo cuando Lucas tenga 7 años”… el tiempo pasa volando.
 
Intento hacer balance y lo puedo hacer de dos maneras:
 
La primera es volver a ver “el álbum de fotos” de estos tres años. Cómo hemos disfrutado soñando con la comunidad, hemos reído pensando en cómo hacer las cosas, hemos tenido muchos momentos de debate y no menos de rezar juntos. De dudas de fondo… pero valientes. Xabi, Ignacio, Irune, Borja, Chicote, Almudena, Itzi, Pello. ¡He disfrutado una barbaridad con vosotros!
 
En este álbum de fotos aparece la nueva realidad de CVX Arrupe Elkartea. Nos hemos juntado y vivimos con alegría el cambio. Hemos crecido en el sentimiento de comunidad. Además, está el proceso que nos planteamos para la CVX Arrupe Elkartea en estos tres años: ¿Cómo hacer misión al estilo CVX? ¿Cómo ser más eficaces en la Misión, con otras estructuras? ¿Cuál es nuestro PAC actual? Lo hemos hecho creciendo en cuerpo apostólico y junto a otros. Somos cada vez más una comunidad abierta hacia el mundo, organizados en torno a la Misión, sin olvidar nuestra raíz, nuestra fuente, nuestro manantial.
 
Sigo pasando hojas del álbum y veo la comunidad. No solo la de CVX Arrupe, sino la comunidad más grande. Estos tres años han sido ricos para mi por compartir con otros, por confirmar mi vocación CVX, por participar de la asamblea de Salamanca y otros encuentros, por convivir con Alwin y Rojean (secretariado de CVX mundial)… Vivir este sentimiento comunitario no se cómo explicarlo… ¡¡Ha sido tan rico!!
 
La siguiente hoja del álbum la hacemos junto a otros compañeros de camino, otros con los que compartimos tarea por el Reino. Con nuestros hermanos jesuitas, trabajando en la PAL, con la fundación Ellacuría, con la diócesis de Bilbao, con el resto de comunidades laicas… y un largo etc. Me ha servido para estar en otros contextos de trabajo, de oración, de encuentro.
 
Se agolpan más fotos, vivencias… nacimientos, bodas, fallecimientos, Durango, Vitoria, Basauri, CVX España, compromisos, Misión, nombres, dinámica Benji, CVX Loiola, Ciudadanía, Misión joven, Familia, formación, Salamanca… Lista imborrable e interminable que no hace más que hacerme sentir agradecido.
 
Miro los informes del consejo presentados en las tres últimas asambleas de la comunidad y disfruto viendo todo lo que hemos vivido. Me ayuda a recordar y hacer balance. Confirma todo lo que ha ido apareciendo en el álbum. Creo que lo voy a echar de menos… aunque estará muy presente en casa…
 
La segunda forma de hacer balance es ver los tiempos, medirlo a través de la agenda. ¿Sabéis cuantas reuniones de consejo hemos tenido en estos tres años? Viendo los informes del consejo de las tres últimas asambleas también aparece este dato. 29 reuniones. 12 en el primer año, 9 en el segundo y 8 en el tercero. Al principio estuvo el plan trianual y nos llevó más tiempo… de agenda. A mí esto no me dice nada y no me sirve para hablaros de mi experiencia en el consejo. Se queda vacío… No acepté ser el presidente del consejo teniendo el dato de cuantas reuniones podría tener. Acepté ser candidato porque ya estaba soñando en la comunidad… y echar la vista atrás confirma la gracia de haber formado parte del consejo.
 
Tener a la comunidad en el corazón diariamente, pensar en ella, rezar por ella, cuidarla, cuidarnos, motivarnos en nuestra tarea y ayudarnos a sentir nuestra vocación, sentirnos parte de una comunidad más grande… son razones más que suficientes para dar gracias a Dios por estos tres años.
 
¡Seguimos caminando juntos!
Con gran cariño, Guiller Ayuso