05 septiembre 2016

Madre Teresa de Calcuta: la santa perfecta para el Año de la Misericordia

Hoy lunes 5 de septiembre, se celebra por primera vez la festividad de santa Teresa de Calcuta con una misa presidida a las 10:00h en la Plaza de San Pedro.
 
Con motivo de su canonización ayer, 4 de septiembre, por el Papa Francisco, la mañana del pasado día 2 hubo una conferencia en la Oficina de Prensa de la Santa Sede en la que intervinieron diversas personas relacionadas con la nueva santa: Sor Mary Prema Pierick, M.C., Superiora General de las Misioneras de la Caridad (la tercera Superiora general de la Orden, después de la fundadora, Madre Teresa, y de Sor Nirmala), el padre Brian Kolodiejchuk, M.C., Superior General de los Padres Misioneros de la Caridad, postulador de la causa de canonización, Marcílio Haddad Andrino, curado milagrosamente por intercesión de la beata, y su esposa Fernanda Nascimento Rocha. También estuvo presente Stefano D’Agostini, director del Centro Televisivo Vaticano.
 
“Madre Teresa es la santa perfecta para el Año de la Misericordia” afirmó en su intervención el padre Kolodiejchuk. Era muy consciente de su necesidad de misericordia ante Dios y se sentía a gusto con su propia pobreza. El Año de la Misericordia es, en primer lugar, un recordatorio para todos nosotros de que ante Dios todos necesitamos misericordia, por eso todos somos pobres, nos sentimos mendigos necesitados de su amor, de su perdón, de su misericordia”.
 
Después, habló de las lecciones que se pueden aprender de ella. “Su mensaje –dijo- es que Calcuta está en todas partes. Como la Madre Teresa, podemos denominar esta realidad de nuestra pobreza interior la "Calcuta del corazón", todavía más “la Calcuta de mi propio corazón" por eso Madre Teresa solía decir: "Calcuta está en todas partes."
 
Perdonar y olvidar (de verdad), es otra de sus enseñanzas. “Estaba siempre dispuesta a mostrar misericordia y perdón a los de mas. Necesitamos mucho amor para perdonar y necesitamos mucha humildad para olvidar, porque el perdón no está completo a menos que olvidemos también. Y hay que recordar que a menudo decimos que hemos perdonado pero no podemos olvidar. Y hasta que no olvidemos, no habremos perdonado verdaderamente”.
 
Una lección más es la confesión regular que para ella “no era cuestión de hábito o rutina, sino de encontrarse cada vez con la misericordia y el amor de Dios”.
 
También Madre Teresa enseñaba el amor de Dios por los pecadores. "El diablo odia a Dios –citó el Superior General de los Padres Misioneros de la Caridad- Y ese odio en acción nos destruye haciéndonos cometer pecados y ser partícipes de ese mal. De esa manera, también nosotros somos parte de ese odio que nos aleja de Dios. Pero entonces es cuando llega la la maravillosa misericordia de Dios ..Y esto es lo que el diablo odia en Dios, su ternura y su amor hacia el pecador”.
 
La “noche oscura” que atravesó la beata explica también su enorme capacidad de misericordia porque la experiencia de la oscuridad la impulsó a depender continuamente de la misericordia del Señor, y por lo tanto a estar siempre dispuesta a ser misericordiosa con los demás.
 
“La Madre Teresa dijo "sí" a la oscuridad, que era una forma terrible de sufrir para alguien que amaba tan profundamente a Dios”, señaló el padre Kolodiejchuk, recordando las palabras de la fundadora de las Misioneras de la Caridad cuando afirmaba que había llegado a amar a la oscuridad porque creía que era una parte muy , muy pequeña de la oscuridad y el dolor de Jesús en la tierra y su alegría al comprender que Jesús no podía pasar más a través de la agonía, pero quería seguir experimentándola a través de ella. “Más que nunca me entrego a Él –escribió entonces Madre Teresa- Sí, más que nunca estaré a su disposición”. En este "sí" de la Madre Teresa está toda su santidad y toda nuestra fe cristiana: la totalidad de lo que se nos pide hacer y todo lo que podemos hacer. Jesús hace el resto”.
 
Por último, “la Madre Teresa es una santa para todos”. “Precisamente porque era capaz de compartir el sufrimiento de Jesús, entendió que Dios la amaba de forma especial. La Madre Teresa es una santa para todos, para los pobres y los ricos, y para nuestro tiempo, devastado por tanta violencia y aridez de corazón, porque nos ha demostrado que el mal y la miseria que todos llevamos dentro pueden ser perdonados y que, agarrando la mano misericordiosa y segura que Jesús nos tiende nuestras oscuridades se pueden vencer”, finalizó.
 
Extraído del Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede: