Desde tierra. Experiencia desde Ragusa, Sicilia.

Rocío Giménez nos escribe desde el campo de trabajo permanente en Sicilia, junto a los demandantes de asilo alojados en el Centro de Recepción de la Fundación San Juan Baptista en Ragusa.
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Cuando leo las noticias sobre el drama de la inmigración y las comento con otros, cuando veo las imágenes de la televisión o cuando me encuentro con uno de ellos vendiendo relojes o pulseras en la calle, en los bares, cuando…,  tengo la sensación de ver a través de un cristal, a veces transparente, a veces translucido, pero siempre con distancia.

Aquí en el centro de asistencia de los inmigrantes demandantes de asilo en Ragusa Sicilia, los ves desde tierra. 

Cuando viajaba rumbo a esta experiencia, en avión, pensaba en lo que me iba a encontrar. Imaginaba a todas esas personas abandonando su casa, el momento de la despedida o tal vez saliendo a hurtadillas, preparando una bolsa con algo de comida para el viaje, tal vez ropa, tal vez solo dinero. Los imaginaba recorriendo tierras que no conocen, sin mapas, indagando como superar etapa por etapa, hasta llegar a la costa y allí… ¿elegir el barco? ¿Se podrá elegir el barco?

Me los imaginaba en la barca esperando avistar tierra, y como en las películas, el primero que la viera gritaría TIERRA.

Y llegué a la realidad en Ragusa el sur de Sicilia. Es la costa primera a la que llegan, cuando llegan, las embarcaciones que salen desde la costa de Libia. Un viaje del que lo primero que te dicen cuando comienzan a relatártelo es que “es un infierno del que solo sales si Ala o Dios te ayuda”.

Lo voluntarios, acompañantes y tutores
de la Fundacion Cesare SJ y el obispo de Ragusa
“He visto morir compañeros de sed en el desierto de Niger”, “he visto matar a los hombres que iban en mi camión porque no tenían mas dinero para pagar”, “me han robado todo lo que tenía y me dejaron apaleado”, “tuve que saltar de un camión de la policía de Libia que me llevaba a la prisión”, “salí de casa con 18 años y ahora al llegar aquí cumplo 23”, …  Historias de vida desde tierra … 

Todas las historias tienen nombres y apellidos y una familia, y un número de teléfono al que llamar, todas las historias tienen una mirada perdida, el gesto de negar con la cabeza evitando recordar, un enfado porque no me gusta la comida, o el desespero del retraso en conseguir los papeles.

Eso es el día a día de este proyecto en Ragusa. De eso se trata este proyecto, de llegar por la mañana, saludar mirándoles a la cara, y tratarlos con dignidad.

He tenido experiencia en redactar proyectos para ONG’s, es una parte importante en la que debes analizar cosas como la eficacia, la eficiencia, la sostenibilidad…, y desde luego es necesario para que todo funcione. Pero siempre me pregunté si es eso todo lo que necesitan las personas a las que destinamos nuestro dinero, nuestros recursos, nuestro tiempo o voluntariado cuando las miramos cara a cara.

Joao, de CVX Portugal con los chicos en una actividad lúdica.
Para mi esta experiencia está siendo nueva, por primera vez me ocupo y preocupo solo por tratarlos con dignidad, con esa dignidad que se han dejado a veces en el camino, por esa dignidad arrasada de otros de la que han sido testigos. De esa dignidad que todos experimentamos cuando nos levantamos y tenemos donde ducharnos, tomar un buen desayuno, y salir a trabajar cada día. La que nos dan los demás, al saludarnos con amabilidad y respeto cuando entramos y salimos de un lugar. O con la que nos trata nuestro medico o enfermera cuando entramos en una consulta. Como cuando te dan la mano y te miran a los ojos. 

Puede parecer poco, puede parecer lo menos importante, desde luego no es lo único que necesitan, y por eso la Fundación San Giovani Baptista se encarga con mucha humanidad y respeto en proporcionarles todo lo necesario para comer, vivir, vestir y sobre todo, que salgan con un reconocimiento oficial de personas libres para vivir aquí, en Europa. Pero colaborar con ellos en que su primer contacto con los europeos sea amable, cortés, de respeto, mirándolos a los ojos y comprender sin tener que usar palabras, creo ahora que forma parte de lo más importante en su puerta de entrada a ésta nuestra Europa.

¿Es efectivo o eficiente o sostenible o pertinente? Aquí desde TIERRA a mi si que me lo parece.
Rocío Giménez
CVX Ignacio de Loyola, Zaragoza


Casa de acogida de Canicarao Ragusa.

Comentarios

Yolanda Hortas ha dicho que…
Muchos besos Rocío desde Zaragoza y enhorabuena por ese trabajo tan fantástico que estoy segura que estás realizando allí...ver y sentir el cariño con el que tratas a nuestros niños aquí nos hace pensar que en el campamento te estás dejando el alma. Toda nuestra energía positiva , nuestro apoyo y nuestro cariño a todas esas personas que se juegan lo único que tienen, su vida, por vivir con dignidad como dices en tu carta. Te esperamos.