10 julio 2013

Ignacio de Loyola y los Dominicos. A propósito de una reciente biografía

[A continuación publicamos la introducción al magnífico artículo de Eduardo Alonso, de CVX Salamanca, sobre la última biografía publicada de San Ignacio de Loyola. Podéis leer el artículo completo en el enlace final]

"A lo largo de la historia —desde el siglo XVI hasta casi mediados del XX— con alguna frecuencia han sido enfrentadas la Orden de Predicadores y la Compañía de Jesús, como irreconcialiables. Las disputas habidas entre los hijos de Domingo de Guzmán y los de Ignacio de Loyola deben ser entendidas en su contexto pero, sobre todo, no deben ser magnificadas y convertidas en tópicos perezosos de modo que anulen la otra parte de la verdad histórica: la frecuente ayuda y colaboración mutuas.

En este trabajo tratamos sólo de la relación con los dominicos del fundador de la Compañía: Íñigo (después llamado Ignacio) de Loyola. Y lo hacemos a partir de su última biografía: el libro recientemente publicado por Enrique García Hernán, dentro de la colección “Españoles eminentes”, patrocinada por la Fundación Juan March abundantes pistas que ofrece, buscamos, por tanto, proyectar nueva luz sobre un viejo tema.

Se trata de una obra que viene a sumarse y a completar la biografía clásica de GarcíaVilloslada (estupenda cantera, pero tal vez, demasiado hagiográfica) trazado por Tellechea (insuperable como lectura histórico-espiritual) diferentes enfoques y acentos (Dalmases, Ravier, Olaizola...). En este caso queda claro que no estamos ante una hagiografía sino de una biografía histórica, apoyada en una esmerada investigación documental y en un impresionante aparato bibliográfico (se puede consultar al final). Enrique García Hernán, investigador científico del Instituto de Historia del CSIC, es una de las grandes autoridades actuales en Historia eclesiástica de la Edad Moderna, destacando en esta línea sus trabajos sobre san Francisco de Borja. Se mueve con envidiable soltura por la magna colección  Monumenta Historica Societatis Iesu. Pero además, sabedor de las importantes lagunas documentales sobre más de la mitad de la vida de su biografiado, el autor no ha escatimado ningún esfuerzo para rastrear hasta el final cualquier pista, en especial en el Archivo General de Simancas. Esta documentación, en unos casos aporta nuevas noticias y en otros, sirve para ilustrar mejor hechos ya conocidos. De este modo consigue recuperar al Ignacio histórico: “reconstruir su biografía paso a paso y así mostrar no al santo que habría de ser, sino al hombre que fue” (p. 24)."