08 abril 2013

Reflexión: “Las apariciones”


Pedro Alonso, de CVX-Tenerife, nos invita a reflexionar a partir de las apariciones evangélicas.

El evangelio de estos días del tiempo de Pascua habla mucho de las “apariciones” de Jesús a su gente después de resucitado. A mí me sorprendió mucho cuando siendo más joven, me explicaron por vez primera el verdadero sentido de estos relatos evangélicos. Jesús en cuanto hombre está “resucitado”, y la Resurrección no consiste en “revivificar un cadáver”. Al parecer lo que nos quieren transmitir no son encuentros físicos de Jesús con sus discípulos, sino experiencias de fe en la presencia viva de Jesús en su ánimo y en los acontecimientos de la vida, porque a Cristo resucitado ya no se le puede ver con los ojos del cuerpo, sino con los del corazón. Un elemento común a todos estos relatos a menudo es que “al principio no lo reconocían” pero luego caían en la cuenta de que “era Él”.

Les decía que me sorprendió que el evangelio me lo explicaran así, sin necesidad de “apariciones sobrenaturales”. Y me sorprendió aún más cuando caí yo mismo en la cuenta de que nuestras experiencias de fe en Jesús resucitado, ahora 2000 años después de aquellos acontecimientos, eran exactamente las mismas que las que pudieron tener los protagonistas de los evangelios. Además, ellos se habían dado cuenta de que esos encuentros con Jesús no eran para guardarlos para sí y retenerlos, sino para compartirlos. Por eso estaba yo ahora aquí, y debía hacer lo mismo.

Me gustaría al igual que los discípulos de Jesús, saber reconocer al Señor en tantas personas y acontecimientos diarios. Suelen ser discretos y poco “ruidosos” por aquello de que “el bien no hace ruido y el ruido no hace bien”. O como decía aquél verso de la misa nicaragüense que cantaba de jovencito: “estás resucitando en cada brazo que se alza para defender al pueblo del dominio explotador”. Hoy diríamos en cada vez que se defiende a las personas de la supremacía del dinero. Entonces podremos decir como Juan desde la barca: “Es el Señor…” (Jn 21, 7).

(Publicada en la web de la Red Ignaciana de Canarias Anchieta el 8 de abril de 2013 http://www.redanchieta.org/spip.php?article1055)