27 abril 2013

Jornada de formación CVX-Salamanca y Valladolid


El sábado 20 de abril celebramos en Valladolid el segundo encuentro de formación para
las etapas de iniciación y fundamentación dentro de la comunidad CVX. Después de la
primera reunión en Salamanca, 12 personas de Valladolid y Salamanca nos volvimos a
reunir para conocer más lo que

CVX es y quiere ser.

Por la mañana Vicente de Salamanca habló del carisma de CVX. De forma sencilla

se nos presentó CVX como una comunidad cristiana, de vida, en misión, mundial y
eclesial. Después de descifrar todo lo que esto significaba, pudimos disfrutar de un
tiempo de oración, de poder poner ante el Señor lo que se nos había contado del carisma
de CVX, viendo cómo afectaba a nuestra vida y con qué aspectos nos identificábamos
más y cuáles eran más difíciles de asumir. Tras la oración todo el grupo compartimos
nuestras dudas y nuestras seguridades, además de todas las mociones que habían
surgido durante ese tiempo.

Después de recuperar fuerzas con la comida, pudimos disfrutar del buen tiempo y dar
un paseo por los huertos que están alrededor del Centro de Acogida del Padre Arrupe
(INEA), lugar donde pasamos el día. Además de disfrutar el paisaje a la mayoría nos
sorprendió conocer la existencia de una gallina completamente negra, autóctona de
castilla y que constituye un atractivo del lugar.

Por la tarde Roberto de Valladolid trató el tema del Cuerpo Apostólico de CVX. A

través de un video en el que se contaban los proyectos que las diferentes comunidades
están realizando por todo el mundo, pudimos apreciar dos cosas sobre todo: la
diversidad y universalidad de CVX por un lado, y por otro lado la fuerza que
acompaña a las comunidades para emprender grandes proyectos. También vimos la
importancia de hacer las cosas en comunidad y cómo de esta forma se puede dar una
respuesta evangélica a los problemas que existen hoy en nuestro mundo. Al finalizar
la charla,compartimos qué es lo que estas jornadas y el encuentro con CVX había
significado para cada uno de nosotros. Dentro del buen ambiente que ha habido durante
el tiempo que hemos pasado juntos, uno de los sentimientos que más se repitió entre
los que participamos fue el de agradecimiento, así como el de haber sentido la gracia de
haber podido compartir juntos estas jornadas.

El final del día lo celebramos con una eucaristía. Acompañados por la comunidad de

CVX en Valladolid pusimos ante el Señor lo vivido, nuestras inquietudes y nuestras
ilusiones. Al final de la eucaristía se nos entregó una llave a los que habíamos
participado como gesto de la comunidad que nos abría sus puertas, aunque en realidad
siempre habíamos visto las puertas abiertas para nosotros.

(Germán Sánchez)