26 septiembre 2012

“Mineros”


Pedro Alonso, de CVX-Tenerife, reflexiona sobre los mineros y la economía.


Seguramente que todos nos acordamos de las movilizaciones de los mineros de nuestro país, que les han mantenido en huelga durante más de dos meses. Entre las acciones que tuvieron mayor eco estuvieron las marchas a pie hasta Madrid, que despertaron la solidaridad y el apoyo de muchos pueblos por donde pasaron. Hace unos días han tenido que regresar a sus duros puestos de trabajo ante la imposibilidad de resistir más tiempo y la inflexibilidad de la administración.
A mí me da mucha pena contemplar a estos hombres que no piden más que un futuro para ellos, sus familias y la tierra en la que habitan. Y por lo que se ve piden demasiado. El pasado mes de Julio por cierto, mientras los mineros caminaban centenares de kilómetros, se supo que un banco norteamericano, Goldman Sachs, del que encontraremos muchas y no buenas referencias a poco que busquemos, estaba almacenando carbón procedente de Sudamérica en el puerto de Gijón con el objetivo de especular con su precio en el mercado europeo. Ya ven, mientras unos trabajadores luchaban por sus empleos en una especie de combate al estilo de David frente a Goliath, otras personas se afanaban para que sus puestos de trabajo fueran un poco más inviables obteniendo con ello un beneficio astronómico.

Y es que en realidad el mundo y sus leyes están hechos para dar todas las ventajas a estos últimos, especie de depredadores de su propio género humano. Mientras, todo lo que nos rodea y forma eso que llamamos “la cultura” se esfuerza en enviarnos mensajes para convencernos de que cosas de ese tipo son “lo normal” y que una política y economía distintas no es que sean ideas utópicas sino que directamente son barbaridades impensables.

Es curioso que el miedo sea una de las principales herramientas mediante las que el mundo nos asimila y nos hace incapaces de pensar y vivir “ese otro mundo posible”. “Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida” alguien escribió, pero el peor y más paralizante de todos los miedos que se nos inducen es a perder las migajas de este sistema. Puede que sea esta una de las enseñanzas del Evangelio que más nos cuesta aprender: “no tengan miedo” nos dice Jesús a cada paso. Será tal vez cuestión de meditar despacio esos pasajes, pidiendo cómo no, su Gracia para entenderlos, o sea, vivirlos. Como el de San Pablo en la 2ª carta a Timoteo: “Porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino un espíritu de valentía, de amor y de dominio propio” (2ª Tim 1,7).

(Reflexión publicada en la web de la Red Ignaciana de Canarias Anchieta el 6 de agosto de 2012 http://www.redanchieta.org/spip.php?article988)